La vida a 1175 metros

 

A mil ciento setenta y cinco metros
rozando las nubes del cielo
estamos más cerca del sol
de las estrellas y los luceros.

El otoño nos colorea
con su paleta y su pincel
pintando sin acuarelas
no nos deja de sorprender.

Observamos desde un balcón
somos privilegiados
en invierno, esa fría estación
el paisaje es blanqueado.

La primavera nos perfuma
con esos cerezos en flor
vemos todo el valle blanco
como si fuera algodón.

Y nuestro fresco verano
típico de este lugar
que algunas de nuestras fuentes
ni siquiera dejan de manar.

A mil ciento setenta y cinco metros
nos sentimos privilegiados
desde el techo de Extremadura
las cuatro estaciones admiramos.

 
 
José Ernesto Vicente Pérez
Febrero 2021
La vida a 1175 metros

Dibujo: Ernesto Vicente
 


 
 
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