Pregón de las fiestas de San Roque 2002

Ángel Prieto Prieto
Piornal, 14 de agosto de 2002

Ángel Sera, pregonero San Roque 2002 Señor Alcalde, señora y señores concejales, vecinos y vecinas de Piornal, moradores y visitantes en su conjunto, amigos y amigas. Buenas noches. Antes que nada permítame Usted, que como nacido y criado en el pueblo de Piornal le dedique a Usted y a la Corporación que preside, en nombre de mi familia y en el mío propio, un afectuoso saludo y mis más sinceras muestras de agradecimiento por haber tenido la deferencia de invitarme a pregonar las fiestas de San Roque. Las fiestas de mi pueblo.

Os confieso, señor alcalde y convecinos, que en la pasada primavera, cuando recibí la carta en la que se me invitaba a pregonar las fiestas patronales, quedé un poco confundido. Mi persona -pensé- no acumula los meritos suficientes para ser digno de tanto Honor. Luego se me dijo que la Corporación había decidido que en adelante y en la medida de lo posible, fueran hijos del pueblo los que pregonaran las fiestas. Me quedé más tranquilo y aunque no soy una persona especialmente apegada al terruño (creo firmemente que uno no es sólo de donde nace, sino también de donde pace), el ser hijo de Piornal es un mérito que tengo adquirido por herencia biológica y que exhibo con orgullo en el escaso currículum que a lo largo de mi vida he logrado acumular.

Porque los que hemos tenido la inmensa fortuna de haber nacido aquí arriba, en el "camocho", estamos "ungidos" por una especie de señal indeleble cual es la de ser padres, hijos, nietos, tíos, sobrinos, parientes, amigos, vecinos..., de Jarramplas; y eso, Señor alcalde y convecinos, imprime carácter. Esta señal, esta "unción" no es ni mejor ni peor que la que otros pueblos, otras gentes, tienen por sus señas de identidad, sus tradiciones o sus costumbres -que no se trata de ser chovinista-, tampoco tiene más valor desde conceptos puramente antropológicos que la de otros "tótems u otros "ancestros". Pero es la nuestra, la genuina, la diferente, la única de la que podemos presumir solamente nosotros. Los piornalegos y las piornalegas.

En esta noche de vísperas quiero rendir un emocionado recuerdo a todos los piornalegos y piornalegas que nos faltan en estas Fiestas por primera vez y que nos han dejado para siempre. Y me vais a permitir que lo haga en dos de ellos en representación de todos. Un viento huracanado de abril se llevó a Ramón. Desde esta tribuna que el ayuntamiento de Piornal ha tenido a bien prestarme quiero decirte, allá donde te encuentres, que mientras haya Jarramplas en el pueblo, tú estarás presente.

Una brisa contumaz y persistente de Junio terminó llevándose a Maria de la Luz Tato Mastro. Arroyana de nacimiento y piornalega de adopción y de corazón. Maestra. Amiga y compañera. Las aulas del Colegio de Piornal guardarán con celo tu docencia. Pero, como cantó Neruda: "No es hacia abajo ni hacia atrás la vida". Es, pues, obligación de todos continuar por el camino de la misma sorteando las dificultades que éste tiene para que con el esfuerzo de unos y de otros el futuro sea más placentero.

De Piornal como pueblo, de su excelente clima, de su privilegiada altitud, de sus cristalinas aguas, de sus hermosos paisajes..., no voy a descubrir nada que vosotros no sepáis y que no se haya dicho en pregones de otros años. Nada más os diré que sólo existen dos legados duraderos que podamos dejar en herencia a las generaciones venideras. El uno, raíces; el otro, alas. Contad y cantad a vuestros hijos las costumbres y tradiciones de nuestros mayores y a la vez, dadles las alas necesarias que les ayuden a volar para conocer, comprender y respetar las costumbres y tradiciones de otros pueblos y otras gentes de esta pequeña aldea global en la que se está convirtiendo el complicado mundo en que vivimos, que se parece más a un imperio con colonias que a una asamblea para el interés común.

Decía el viejo profesor don Enrique Tierno Galván, en cuyas fuentes he bebido para la confección de estas líneas, que los pregones de fiestas tienen que ser como las minifaldas: cortos y que enseñen mucho. Vamos a cumplir por lo menos con el primer precepto. Las fiestas son la máxima expresión de las libertades públicas y cada uno desde su responsabilidad las ejerce como quiere. "Pero conviene que nadie hinche o incremente tanto su libertad que dañe o merme la del otro. Principio que debiéramos todos guardar con sumo celo, pues de la libertad hemos de gozar proporcionalmente para que sea bien común y no de algunos que buscan hacer particular provecho de lo que por natural razón a todos pertenece".

Viejas crónicas señalan que a este pueblo se llegaba y del mismo se salía por siete caminos diferentes jalonados todos ellos por otras tantas ermitas en cuyas puertas expiaban sus cuitas y pecados los caminantes. La ermita de San Jorge, la del cercado de los Mártires, la de San Juan, la de Gran Domingo, la del Salvador, la del Cristo del Humilladero y la de La Inmaculada Concepción.

Demos pues, Señor alcalde y convecinos, las llaves de las siete ermitas al Santo Patrono para que cierre las puertas de Piornal a la injusticia, a la intolerancia, a la incomprensión y a al racismo y las abra de par en par cuando el amor, la concordia, el entendimiento, el diálogo, la paz y la alegría llamen a ellas.

¡FELICES FIESTAS!     ¡VIVA SAN ROQUE!     ¡VIVA PIORNAL!

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© Víctor A. Díaz Calle. 1997-2002