Pregón de las fiestas de San Roque 2006

José Luis Guillén Prieto
Piornal, 14 de agosto de 2006

José Luis, pregonero San Roque 2006

Buenas noches, ¿qué tal estamos? Bien ¿no? Si estamos aquí, la cosa no va mal. Bueno, me ha dicho el alcalde que tengo que echar el pregón de las fiestas y yo como soy obediente, aquí estoy. De todas formas yo el pregón que sé echar es aquel que se echaba antes por las calles, el que echaba tío Constancio que decía: "De parte del señor alcalde, desde ahora mismo, se puede empezar la fiesta de San Roque". Pregón echado. ¿O no? Bueno, ya que estarnos aquí vamos a echar un ratillo.

Pues estarnos otra vez en San Roque; lo largos que son los años y lo pronto que pasan. Ahora toca divertirse, comer, beber (sin pasarse), trabajar poco, ser buenos, disfrutar, trasnochar, buena siesta... Ser buenos, dejarse de hacer tonterías y guarrerías, que me han dicho por ahí que hay unos líos con las gomas, las llaves, los plantones... Y sobre todo la juventud, que se dejen de zacatúas... En la vida sólo hay cosas buenas y malas... Las malas sólo dan problemas y hay veces que se pagan toda la vida ... O sea, que a ser buenos todo el mundo y todo el año y colaborar con las cosas del pueblo: cultura, deporte, asociaciones, por ejemplo el Veleílo, que a veces cuesta llenarlo...

Bien, he estado hablando con San Roque, como tenía que venir a echar al pregón he ido a ver si quería que dijera algo y me ha dicho que nos quiere mucho, pero que está algo triste, enfadado no porque él no se enfada, porque el hombre es un santo. Le tenemos algo dejado de la mano de Dios, nunca mejor dicho. Le sacamos ahora un rato... a lo mejor le tenemos que sacar alguna vez más aunque sea de bares, que se tome una cerveza o un café. Le he preguntado por su vida y algo me ha contado, porque hablar, habla poco y algo que he averiguado yo por mi cuenta, porque la mayoría yo creo que sabemos poco de él. Pues este hombre resulta que era francés, digo era porque ahora es piornalego, si no a ver quién lleva aquí más años que él. De los que estamos aquí ninguno, y de los que están allí con él, veremos a ver, por algo es el patrón de Piornal. ¿Qué tendrá al Camocho que todo el que llega se queda? Ahora si son como este hombre que vengan todos los que sean.

Pues bien, era hijo de buena familia, familia noble, o sea, que había perrillas en casa, y según se ve se quedó huérfano joven, vendió la herencia y repartió las perras entre los pobres, se dedicó a curar a los enfermos de la peste, y curó a muchos porque aprendió algo de medicina. Luego se contagió él, y era tan bueno el hombre que para no contagiar a más gente se echó al monte y aquí es donde aparece al perro que según se ve fue el que le curó las heridas lamiéndoselas y lo de la perrunilla parece ser que era una toda de pan y cuando llegaron a Piornal la cambiaron por una perrunilla; parece ser que la torta de pan la cogía todos los días de la mesa de su amo y se la llevaba, o sea que el perro otro santo, y el amo un día le siguió, encontró a San Roque, que ya le tenía el perro casi curado, se lo llevaron a casa y se terminó de enderezar. Luego él y el perro siguieron con su dedicación a los enfermos y, qué cosas tiene la vida que parece ser que terminó muriendo en la cárcel, porque unos soldados le creyeron espía.

Bueno yo le he propuesto una cosa, que le ha parecido bien, esta noche te vamos a pedir cada uno un deseo cuando yo cuente tres y así ya todos los años. Como somos muchos estará entretenido todo el año. Todos no los podrá conseguir porque parece ser que no depende sólo de él: tendrá que rellenar papeles, echar instancias, hablar con el jefe... y unos años les tocará a unos y otro a otros, pero que él hará todo lo que pueda y hay que ser buenos, porque si no buena gana. Bueno, cuento tres, y cada uno por lo bajino le pide el deseo, pero sin pasarse, que alguno le pide que le toque la lotería sin comprar el número, como el del chiste. Va: UNA, DOS, Y TRES... Bueno ya vale.

También me ha dicho que vayamos a recordárselo allí el día de San Roque, pasado mañana, a misa o a la procesión, que nos vea. Que dice que a muchos ni los conoce, y que de otros ni se acuerda. Ese día hay que respetárselo, si hay que ir a regar algo o a por cuatro tomates se va, pero a la hora de estar con él hay que estar allí y recordarle el deseo. Bueno, ¿quién cumple años el día de San Roque? ¿y el día de] perro? Que levante la mano. Hay que llevarle una perrunilla, que la que tiene está más dura que una piedra, pero soltarla no la suelta, la tiene entallada allí el bicho... Le he dicho yo y todo que me la diera que le traía una nueva y me ha mirado como diciendo: "¡A ver si te la vas a llevar y no me traes otra y a ver que me llevo yo luego a la boca! Que con esta por lo menos tengo el saborcillo".

Pues eso, que hay que llevarle una o dos o tres en un plato, para que coja también alguna San Roque y los que están allí con él. Y hay que ir de vez en cuando allí con ellos a ver qué tal están y si les hace falta algo y así se nos va algo el rato y a ellos también. Con la Virgen he estado también hablando y está más asistida. Se la saca más, hay gente que le pide cosas...

Este año le iba a tirar al alcalde de las orejas y a los que están alrededor, que tenían las fiestas algo abandonadas, menos mal que este año se han esmerado. De todas formas se pueden hacer más cosas. La vaquilla a esa hora, se podría traer otra más chica para los muchachos, o mejor dos chicas que una grande, porque la grande está casi de más para lo que salimos. Yo salí una vez, me revolcó y no he vuelto. Y por la noche después de la verbena soltar por el pueblo un gallo, un chivo, un guarrapo o una liebre... y el que la coja para él. Porque si no a los músicos de la verbena en el descanso los dejamos aquí solos, que por ahí en otros pueblos no los dejan irse en toda la noche y se montan unos fiestorros, sólo con los toros y la verbena, del copón.

Ahora, se pueden hacer muchas cosas pero hay que participar. Si no participamos es como el que tiene tos y se arrasca el tete que los piomalegos somos algo fríos y vergonzosos. También le voy a pedir más cosas: el sanatorio parece ser que está y que hay algún problemilla, a ver si se arregla. El centro de mayores o pisos tutelados hay que ir pensando en ampliarlo y mejorarlo pensando egoístamente, que ahí vamos a ir todos, el que llegue, él también. ¿Dónde va a estar mejor que en su pueblo? También desde la Colonia a la Padrona que nos haga una acera con farolas o ensanche la carretera, que es muy estrecha y cualquier día nos llevamos un susto. Y allí en la Padrona que nos ponga unos bancos y unos árboles, que desde que cortaron los pinos, aquello parece un desierto; parece que da miedo ir.

Bueno, voy a contar un chiste. Señor alcalde, ¿puedo? Si eso cuentas tú luego uno. Ya a ser que no ¿no? Pues resulta que venía un cura nuevo a un pueblo en el tren. La estación estaba dos o tres kilómetros más abajo y un mozuelo, el Mateo, no tenía nada que hacer aquella tarde y dijo: "Voy a coger el burro y me voy a ir a por el cura para que venga montado". Y cuando se bajó uno con sotana del tren dijo: "Éste tiene que ser" porque no estaban en carnavales. Se acercó y le dijo: "¿Es usted el cura que va para Villalempujodearriba?" "Pues sí" " Yo soy el Mateo. He venido con el burro porque el pueblo está un poco lejos, por si viene cansado" "Muchas gracias Mateo, porque sí que vengo cansado"

Se montó en el burro, sacó una petaca porque fumaba algo; la petaca era preciosa, tallada, decorada con adornos dorados... El Mateo que la vio... "Padre, vaya petaca” "Sí hijo, un regalo de familia de mi primera misa y la tengo mucho cariño" Al ratino: "Padre, ¡qué petaca más bonita tiene usted!" "Pues sí hijo" Al minuto: "Padre, ¡vaya petaca! Yo con esa petaca en el pueblo lo que iba a vacilar. Hasta las mozas se iban a quedar mirando” "Sí, ya te he dicho hijo que es un regalo de familia y que le tengo mucho cariño" Al ratino: "Padre, si usted me la regalara... yo en el pueblo... cómo iba a vacilar" "Ya te he dicho que no puede ser, Te puedo ayudar en lo que pueda." Al ratino: "Padre, la petaca..." El cura ya cansado le dice: "¡Toma la petaca, hombre, toma la petaca!..."

Pues luego un día confesando en el pueblo, vino una moza y le dijo: "Padre, mire que mi novio quiere que le echemos antes de casamos, yo le digo que no" "Muy bien hija, eso está muy bien" "Pero es que él insiste" "Tú di que no, hija. De todas formas, ¿Quién es tu novio?" "El Mateo" " ¿Cómo has dicho?" " El Mateo" "Date por jodida hija"

Bueno voy a cantar un cachino de una canción que se está haciendo. Falta un poquino de harina, de azúcar, licor de cereza, meter al horno, y darla dos o tres vueltas. Va, posiblemente se llame "El rellano"

Voy subiendo por la cuesta,
cómo me cuesta llegar,
un poquito más arriba
está en un rellano Piornal.

Me saludan golondrinas,
quieren conmigo jugar,
hay una niña en la puerta
con ojos para añorar.

No sé si se han dado cuenta
que amo este lugar,
no quiero darle más vueltas
que me voy a emocionar.

Que me voy a emocionar
no quiero darle más vueltas
que amo este lugar,
no sé si se han dado cuenta.

Pues nada más, no sé si se me olvida algo, recordar el deseo a San Roque, divertirse, ser buenos siempre, no sé si el alcalde querrá decir algo para despedirse, a ver si se va a liar a contar chistes ahora y se está aquí hasta mañana. Nada más,

¡¡¡PUES QUE VIVA SAN ROQUE!!!, ¡¡¡QUE VIVA PIORNAL!!! ¡¡¡Y QUE VIVAN LOS PIORNALEGOS!!!

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© Víctor A. Díaz Calle. 1997-2005